miércoles, 20 de junio de 2018

Hola mi niña:


Felicidades! porque hoy cumples dos años como mamá y creo que es digno de resaltar, que a pesar de tu corta edad, pareces una veterana desde el día que nació, lo mas bonito del mundo.

Le dedicas tu tiempo, tu sonrisa, tus besos, tus caricias, tus palabras, ...todo lo tuyo se lo ofreces y, él lo recibe todo con esa preciosa sonrisa.


Teneis la obligación, porque yo os estaré evaluando 3 los días de mi vida, de ser felices el uno junto al otro, de amaros incondicionalmente, de respetaros, de daros al menos 10 o 15 besos al día, abrazaros, jugar juntos, ....en definitiva, utilizar todos los medios que tengais a vuestra disposición para celebrar cada día, como hoy lo vais a hacer.


Hugo! Mi vida! Mas que Felicidades, siempre te estaré agradecido por ayudarme tanto a conseguir una de las cosas que mas ansiaba en mi vida y que no es otra que hacer Feliz a tu madre. Gracias por ser taaaaaaaaan bonito y convertir mi día a día en un lienzo perfecto y lleno de colores, momentos, risas y sonrisas.

Gracias por transformar 2 de los años mas duros de mi vida en los mas bonitos. Gracias por convertir lágrimas en sonrisas y el futuro en algo que no importa porque me importas tu.

Eres un bichillo precioso que ha llenado de vida mi cuerpo y de alegría mi despertar.


Aunque digas papá no! Yo sé perfectamente que es papá SI Y MUCHO! No tengo ninguna duda y aunque seás la sombrá perenne de tu MAMÁ, tambien quiero que sepas que nunca estarás en mejores manos, nadie te querrá tanto como ella y siempre estará a tu lado.


Felicidades a los dos porque merecéis SIEMPRE un deseo de Felicidad eterna, por el AMOR que os teneis.


OS QUIERO!

sábado, 23 de diciembre de 2017

TRABALENGUAS

Si escribo lo que siento, siento que mis sentimientos pudieran contagiar al sentir popular de una fecha en el calendario que se caracteriza por sentir AMOR, SOLIDARIDAD, FRATERNIDAD, PAZ Y FELICIDAD por el mero hecho de aparecer situada en un día o un mes concreto.

Si callo lo que siento, siento que el sentimiento que siento, es un sentir tan profundo, que anega con sensaciones dispersas, el normal sentir popular de lo que sienten los que sienten un sentir de esas características.

Es por eso, que sintiéndolo mucho me veo en la obligación de asentir que los sentimientos que se sienten de verdad, asientan los ahogos de la soledad y sientan precedentes sobre lo que uno debe o no sentir frente a estas u otras circunstancias.

No es propio de un sentimental sentir porque sí, sin sentir por razones importantes, ni asentir, sentado, si sientes que sentir de veras es necesario transmitirlo.

Pues sintiendo y no asintiendo, hay que sentar el sendero del sentimiento puro, el de verdad, el que no es el sentir común y sí el sentir consensuado, solo así, las sensaciones sensatas, brotan y al sentarte, te sientes bien contigo mismo.

El sentimiento común no es más que el contagio emocional de las sensaciones sentidas por muchos que sienten parecido y sientan cátedra sobre el cómo proceder de manera sensata sin sentir la necesidad de sentirse mal por sentir así.

El sentir consensuado es un sentir, que a pesar de no haber sentido a priori e incluso tener la sensación de que entra en contradicción con lo que crees o piensas que es correcto sentir, obliga, a tu sentimiento arcaico y postrado de sensaciones vacías de sinceridad, a cambiar tu sentimiento profundo; y te hace sentir mejor por el mero hecho de constatar que sentir a quien siente y quieres sentir a tu lado, ha dejado de sentarse en tu corazón por comodidad y ha salido a tu boca para que sientas una sonrisa de verdad y no la sensación sucia del sentimiento poco sensato de la carcajada forzada y teatralizada hacia quienes sientes que sienten no querer sentarse a tu lado.

Un sentimiento extraño este del sentir popular, una raída tradición sentimentaloide que traiciona el sentido común y lo que sientes de corazón.

Una sensación de paz embarga a los que sienten que sus sentidos afloran plenos de sentimientos de amor y paz, y no voy a ser yo, el que pare el tren de la sensatez, aunque esta sea de postín, de traje y chaqueta, de matasuegras y bombines, de turrón y de mazapán. No seré yo el que me sienta mas ni menos que el que siente que se sienta a tu lado por obligación o tradición y te sonría con un puñal dialéctico entre sus dientes.

Voy a portarme bien con mis sentimientos y los voy a dejar sentir en paz y felicidad.

Sentiré que las hojas de acebo acercan a mis sentidos un beso, me sentaré frente al portal de Belén o el árbol de navidad para sentir su calor y su color, asentiré ante conversaciones profanas para no sentirme apartado, consentiré atragantarme con sentimientos de amor llenos de mentiras e incluso deshonras, profanaré mis sentimientos para sentirme integrado y arropado por las sensaciones que transmiten los sentimientos positivos del sentir común.

Me olvidaré de sentir de verdad para no acarrear mis lágrimas hacia los ojos de los demás y que se queden tranquilas en mi garganta, sintiendo unas ganas locas de salir pero atrapadas por mi sensación de ambigüedad sincera.

Taparé los ojos sentidos, para que afloren los que sienten que es mejor hacer sentir, que sentir tu mismo.

Me embriagaré hasta hacer sonreír al que siente que siento distinto a él y así conseguiré sentir que las sensaciones y los sentimientos no están dentro de mí y dependen mucho de lo que te circunda.

Seré feliz para felicitar al que felizmente felicita sin conocerme.

Valdrá la pena dejar la pena en condena y no apenar contando tus penas al que verdaderamente no le importan.

Y después de todo, vendrá en gran astro Sol y saldrá, drenando con premura las brasas apretadas del tramo inicial del día para impregnar con prudencia el principio de un amanecer…

Aplacará el reblandecido plan que impregna de blanco la negra brisa del postrado invierno y brindará con un brandi de burbujas brillantes, hablando ebrio del enebro y del acebo, de Gaspar y Baltasar, de un perdido en una silla, prisionero de un pregón preso entre sus sentimientos y libre de todo mal.


Enfadado y aturdido….Mis mejores deseos y una FELIZ NAVIDAD.

viernes, 15 de diciembre de 2017

CARTA DE UN PADRE A UN HIJO

Te trajo el calor de la mañana que no terminaba de calentar lo suficiente como para dilatar al mundo y que te recibiera holgado y tranquilo.
Llegaste sufriendo sin saber lo que era y te acompañé con castrense orden mientras estabas desvalido, alimenté tu diminuto almacén de vida y subsané con caricias y mimos el dolor que te pudieron ocasionar sin culpa y sin conciencia de lo que te acontecería.

Mientras te esperaba, empapé los pasillos de aquel frío lugar con todas las lágrimas que tuve e incluso pedí prestadas para secar mi pena y mi dolor, intentando subir los pequeños peldaños que te ofrece el azar para arroparte entre mis brazos y enseñarte a sonreír.

Eras pequeño, tímido y suave a la vez que gracioso, inquieto y bonito, muy bonito.

Cuando abrías tus ojos, permanecía expectante para aprender lo que ese día estabas dispuesto a mostrarme de ti, y rápido me eduqué en tu falta de apetito, en tu sonrisa indistinta, en tu confianza hacia mí.

Entre tus manos y mi cuello era capaz de abstraerme del resto del mundo para sentir tu amor, aunque no supieras que existía, con tus pequeños ojos me dirigías hacia lo que te interesaba y me advertías de tus necesidades.

Apenas sabías llorar salvo que estuvieses malito y disfrutabas tirando coches por rampas, pintando papeles con las manos limpias de mil colores mientras escuchabas la música que yo quería que aprendieras a escuchar, te hacías el grande aprendiendo letras sin saber hablar y señalabas con tu dedo índice y de forma certera cada una de ellas, asombrándome por tu inteligencia temprana, tampoco se te resistían los números aunque no supieras pronunciarlos y paseabas aún torpe y gracioso, mientras te detenías en las matrículas de los coches para presumir frente a mí, de lo mucho que tenías dentro y para hacerme feliz sin saberlo, como lo hiciste desde aquel día que finalizó una etapa en mi vida y un mes en el calendario, y comenzó lo más bonito que un padre puede tener …

Dormías cerca de mi pecho, cuando no podías dormir y los dos nos tranquilizábamos poniendo cerca tu pequeño corazón a ese al que tu habías ensanchado y llenado de amor, compartiendo tu respirar con mis latidos preocupados por ti, pero serenos por tu compañía.

Te acompañé en todo, no te dirigí, porque aún no he aprendido a hacer esas cosas y pocas veces me enfadé y si lo hice, sufrí por hacerlo y recapacité en favor de la coherencia y el entendimiento de tu niñez.

Siempre estuve a tu lado, muy cerca, tan cerca que a veces sentía que podía profanar tu libertad pero nunca lo hice porque la libertad es mas fuerte que la vida y la vida no es vida sin libertad.

Aprendiste a andar a mi lado y mirándome mientras lo hacías, como si preguntaras si aquello estaba bien o había que perfeccionarlo, luego a repetir los nombres de los que te rodeaban y querían… Te presente a todo el mundo porque el mundo me había ofrecido la felicidad de tenerte y yo quería compensarles.

También aprendiste a dar patadas a un balón, ensayando en un minúsculo pasillo con una pelota de playa deshinchada premeditadamente para que todo te fuera más fácil y tal vez ahí erré como en tantas cosas en mi devenir contigo y conmigo, tal vez no debí deshinchar esa pelota ni dejarte ganar en nuestras partidas de pin pon, seguro que confundí mi fervoroso amor hacia ti, con algo parecido al  engaño con el único afán de agradarte y verte fuerte y feliz.

No paraste nunca de encender el sol cada mañana y lo compartíamos constantemente, jugábamos, desayunábamos fuera de casa, balbuceabas lo que me hacía gracia para conseguir mi carcajada, te pavoneabas frente a mí, diseñando derrapes imposibles con tu bicicleta para sorprenderme y enamorarme…

Recuerdo que aprendiste a montar en bici en el pueblo, en la rampa natural de la casa de nuestros vecinos y lo hiciste como ahora haces las cosas, sin pedir permiso, con premeditación y alevosía pero sin conciencia de lo que te puede acontecer, pero yo estaba allí vigilante y protector para que no te ocurriera nada y que si te ocurría, yo pudiera subsanar los daños, o hacerlos mas pequeños con mi mano y con mi voz, pero ahora no estoy tan cerca y de hecho me siento lejos de ti, aunque te llevo dentro, como las madres durante 9 meses, pero sin la posibilidad de acariciarte a través de la barriga, ni de ponerte canciones que traspasen la piel, ni si quiera con la inocente alegría que provoca sentir tus patadas o el rotar de tu cuerpo a mi lado.

Ahora solo sé que estás porque te escucho de vez en cuando, te leo a través de la pantalla fría de un teléfono móvil o intento aglutinar todos mis consejos y lecciones de vida en el corto espacio de tiempo que suelo compartir a tu lado. Pero estás cerca hijo mío y soy incapaz de alargar más mi tiempo sin ti y mis silenciosas conversaciones, cada día cuesta un poco mas levantarse y no verte, no sentirme culpable de tu distanciamiento y constatar que tu sonrisa es producto de la alegría que en otro tiempo te trasladé porque no la quería para mí.

Hoy te extraño y esto último lo podría leer todos los días y todos sería cierto.

Hoy eres más mayor y crees que libre y hoy no puedo decirte que te quiero, sin que tan enorme sentimiento sean dos palabras u ocho letras, hoy es ese día en el que no pararía de escribir recuerdos a tu lado ni de dibujar paisajes en los que disfrutamos, caminos que avanzamos, juegos que compartimos y vivencias que desgranamos y de las que nos nutrimos.

Hoy no es tarde para recordarte porque te llevo dentro, más no puedo escribirlo todo, porque falta energía en los saltos de agua, en los molinos de viento, en el carbón del subsuelo y en la fortaleza del mar para soportar lo que fluye de mi sangre y se vierte en un alambique de frío metal camino del desagüe del olvido.

No romperé mis firmes convicciones, pero subsanaré mis errores…el millón de errores que he cometido y el millón de los que me quedan por cometer. Aprenderé de cada uno de ellos y mis convicciones serán aún mas fuertes, tan fuertes que nada ni nadie sea capaz de destruirlas, como nada ni nadie podrá NUNCA JAMÁS erosionar lo más mínimo el AMOR QUE SIENTO POR TI.

¡TE QUIERO HIJO!

lunes, 27 de noviembre de 2017

SAN JOSÉ DE CALASANZ

Desde mi laicidad confesa e incluso ateísmo contrastado, hoy toca dar las gracias a un sacerdote de los buenos, de los de antes, de los que como las madres de antes ya apenas existen, porque eran ideólogos de su labor y vocacionales de su profesión.

Era religioso pero no quería que sus pupilos lo fueran, ni era una condición indispensable para acceder a su Escuela, porque su verdadera ilusión, su emoción, su actitud le llevó a fundar la primera escuela libre, aconfesional aunque cristiana, y gratuita, para que pudieran acceder a ella las clases más desfavorecidas.

San José de Calasanz fue un luchador por los derechos de todos y todas los que no tenían derecho a la educación por el solo hecho de ser pobres, luchó por ser maestro antes que clérigo y no escuchó lo que su padre le quería inculcar, porque su vocación y sus ideas estuvieron por encima de todo aquello.

A los burgueses y ricos de la época, no les gustó mucho eso de que un cura progre les quitara la mano de obra potencial y barata del pueblo llano, pero él hizo caso omiso a todo y se esforzó por huir de lo que proponían las clases altas de entonces.

Eso que propuso, ideó y materializó un señor allá por el siglo XVI y XVII debería estar hoy presente en todas las aulas, en nuestro país y en el sentimiento más profundo de la labor educativa, para que todos los que nos sentimos MAESTROS de profesión y con gran vocación, sigamos esa estela y la transformemos en una realidad avanzada de lo que fueron sus modernas convicciones.

Luchemos pues por una escuela de todos y para todos en la que no haya distinciones, en la que un currículo cerrado que no sea capaz de dar cabida a la ilusión y la emoción, a la creatividad y al aperturismo que precisa nuestra sociedad, no tenga cabida tampoco en nuestro sistema.

Avancemos en la gratuidad de nuestra Escuela y favorezcamos la misma, como hizo aquel sacerdote patrón de nuestra profesión y no la privatización.

No permitamos que el dinero o la condición social, esté por encima de la calidad de una educación gratuita y universal.

Denunciemos que para acceder a una “escuela pública concertada” haya que pagar cánones en conceptos extraños e ilícitos que sesgan y limitan el acceso a las mismas, como no ocurre en las ESCUELAS Y CENTROS PÚBLICOS.

Prioricemos como lo hizo ese Santo Patrón la escuela libre, gratuita y universal y LUCHEMOS POR ELLA COMO LO HIZO un cura, que huyó de adoctrinar en su religión, condición social o ideología política, modernizando una institución que en aquellos años no existía y apartando a los más desfavorecidos de los guetos en que se encontraban.

Hoy es un día para FELICITAR a todos los MAESTROS Y MAESTRAS que sienten su profesión, que aman sus momentos educativos, que luchan por una ESCUELA ABIERTA A LA SOCIEDAD Y LIBRE DE ATADURAS IDEOLÓGICAS, hoy es un día para pensar que nuestro trabajo merece la pena y que a través de él se pueden cambiar cosas que están obsoletas, raídas, postradas, anticuadas, ruinosas en nuestras aulas y en los despachos de los que ordenan y mandan. Porque los que mandan en la EDUCACIÓN son los únicos que no he nombrado aún, ya que aún siendo ellos y ellas los protagonistas, a veces se convierten en números, cifras que van de un lado a otro, títeres que pretenden encasillar entre cuatro paredes para que no den mucha guerra, o el producto de una estadística que engrandece a unos para desfavorecer y criticar a otros.

Los auténticos protagonistas de todo esto, son aquellos que San José de Calasanz rescató de las calles para que tuvieran un derecho que hasta entonces no tenían y que en un futuro gobernarán nuestro país, limpiarán nuestras calles, cuidarán nuestros jardines, crearán nuestras canciones de amor preferidas, curarán nuestras enfermedades, atenderán con prestancia nuestros problemas, perseguirán a los que nos hacen daño, protegerán nuestros barrios, llenarán estadios deportivos, investigarán enfermedades, cuidarán con mimo nuestro planeta, darán sermones en templos o conferencias en centros culturales, nos harán reír o llorar con sus libros, obras de teatro o series de televisión, pintarán auténticas obras de arte, arreglarán nuestros vehículos…pertenecerán en definitiva a este sistema productivo al que pertenecemos…y alguno de ellos pensará que es indispensable para que todos y cada uno de estos grandes profesionales puedan llegar a serlo y se hará MAESTRO.


FELIZ DÍA DEL MAESTRO COMPAÑER@S


SALUD Y KM.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿ME PONE UNO SOLO?

¿Me pone uno solo?
Una frase en desuso, como tantas otras, que se ven abocadas a ello por la ausencia de tradición, de gusto, de necesidad de paladear el sabor auténtico, o tal vez por la afluencia de costumbres importadas o extraídas de la implantación progresiva de recomendaciones médicas o chismorreos a propósito de la conveniencia o no de disfrutar de la individualidad y fuerza del emboque de un café torrefactado, en mas tanto por ciento que natural, porque así nos gustaba el café hace años en este país, y así les gustaba a nuestros padres y abuelos, a nuestras madres y abuelas, a nuestra sociedad ancestral; y digo ancestral para referirme a no hace mucho tiempo, pero es que la tradición se ha deteriorado tanto en tan poco, que uno debe referirse a los ancestros aunque sea hace 10 o 20 años.

Nadie pide uno solo en una cafetería, con lo fácil que era para los camareros ponerlo y lo difícil que se les hace ahora agradar a todos con tan sencilla infusión. Ahora los cafés ya no son solos, con leche o cortados, ahora los cafés son obras de la ingeniería, que al igual que los “Yintonik” precisan de un curso de formación de 500 horas, un grado superior y un viaje a los EEUU para perfeccionar el estilo.
 
Yo me veo inmerso en un mar de dudas cuando voy a una franquicia especializada en el sector y quiero pedir uno solo, o más sencillo aún, cuando quiero pedir un café con poca leche, que es como me gustan a mí,  y me enfado de verdad, porque no entiendo que tengan 10 variedades de café con 50 formas distintas de preparación y no sean capaces de servirme un café con poca leche, y en realidad lo que hacen es servirme un café con poco agrado y poca sonrisa porque no me estoy ajustando a los cánones establecidos por la susodicha franquicia que lo único que propone a sus clientes son “semitermos” enormes de una mezcla de uno de los mejores inventos de la humanidad, con el producto de ordeñar a un mamífero, desvirtuado por la cantidad de agua que se le añade y la grasa que se le extrae, eso contando con que las especialidades no añadan leches vegetales que convierten el momento único de disfrutar de un café en un tiempo perdido a la hora de elegir y que para más inri, no se culmina con tu pedido servido y pagado, sino que te tienes que desplazar para abastecerte de los útiles necesarios para añadir azúcar, al gusto y servirte de un artilugio de madera o plástico que utilizas para removerlo. ¡NO ME JOROBES!.

Cuando uno termina el ritual inhóspito y se enfrenta al pago del servicio, se da cuenta de que entrega 5 euros y le devuelven menos de la mitad de lo que ha dado, y es entonces cuando ya entro en cólera y me pregunto, cuáles son las razones que me obligan a mí, a pagar un café con leche, que no lleva ni el café ni la leche que yo quiero, a ese precio desorbitado y entonces me vuelvo a enfadar y me da por pensar.

Qué ha ocurrido para que ahora seamos sumisos a la hora de adoptar posturas que nos imponen, qué ha pasado para que destrocemos nuestras tradiciones y las sustituyamos con tanta facilidad.
Por qué somos capaces de enfriar un café en un vaso de cartón/plástico, paseando por la calle, obligados a ello por las prisas, o algo peor aún, para presumir de ser un ejecutivo agresivo y aparentar diligencia y rectitud en tus actos.

Dónde están esos tiempos prefijados en nuestras vidas para detenerlas y convertir el estrés y la prisa en relajación y pausa.

Nos hemos desnaturalizado hasta tal punto que somos capaces de olvidar que el tiempo no está hecho para consumirlo y sí para disfrutarlo.

Un café solo no es solo un café, un café solo no te lo solías tomar solo y solo un café era capaz de reunir a grandes literatos en torno a mesas de madera para discutir y discernir, para leer y escribir, para fumar sin prisas y hablar respetando turnos, para alargar y disfrutar del tiempo y del momento.

Un solo café era necesario para conquistar a un hombre o una mujer, y solo con café se culminaban mañanas, tardes y noches, el café era solo una excusa y lo importante giraba en torno a él, solo sabíamos empezar la mañana con él, atardecer a su vera y velar gracias a sus propiedades naturales.

Nunca te encontrabas solo, si invitabas a alguien a un café y yo diría más…nunca se apoderaba de ti la soledad si disfrutabas de su gusto, su temperatura idónea y su enfriamiento progresivo.

Solo me da que pensar.


Tal vez ya os habréis dado cuenta de que mi café solo, era solo una excusa para recapacitar e invitaros a tomar un café de esos que duran y te permiten mirar a los ojos y escuchar, disfrutar de su aroma y del aroma de la persona o personas que tenías al lado, un café que hace eterna una sobremesa de palabras, recuerdos y momentos. Ese momento en el que te puedes sentar y olvidar los malos momentos, para compartir y para sentirte querido, aunque sea por alguien que solo quería tomarse un café contigo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

THE END

Ya no tengo costumbre de sonreír, pues cedí el privilegio al triste para sanarle de su miseria.

-¿Y ahora eres tú el miserable? – 


Preguntó el ávido lector


-¡No!-


Respondí


-Solo estoy esperando a verle sonreír para contagiarme de su alegría.-
-¿Y mientras?-


Insistió el ávido lector


-Mientras, querido amigo, sólo es tiempo y solo espero que valga la pena- Le argumenté


-Ya, todo eso es muy bonito pero…
-¿Dices que eres capaz de ceder tu felicidad para conseguir la de otro?-


Apenas pensé la respuesta.



-Perdona, pero no has leído bien lo que escribo, nunca hablé de mi felicidad sino de la costumbre de sonreír. Cuándo uno acostumbra a sonreír puede llegar a hacerlo sin querer, pero cuando uno se contagia de la felicidad ajena, puede llegar a ser FELIZ.

CONTINUACIÓN
Observe un día que me miraban tímidamente con semblante triste y me llamó la atención.

Ella se acercó y me dijo:


-Un día, recibí el regalo desinteresado de un millón de sonrisas y me las quedé-
-Cuanto me alegro- Contesté.



Ella miró fijamente a mis ojos y se fue, pero antes me dejó un papel cuidadosamente doblado en mi mano izquierda, la cerró suavemente y la apretó con cariño.



Sé perfectamente que has estado repartiendo sonrisas durante toda tu vida, te conozco, sé que nunca te acostumbraste a reír porque lo hacías sincero, pero ahora… ¿Por qué no sonríes ahora?, ¿No has sido capaz de contagiarte de la felicidad que has dado?



Leí esa nota, no sabría decir cuántas veces, pero fueron suficientes para asentir, que aquella mujer tenía razón y cada uno debería prestarse un poquito más de atención y prestar menos sonrisas gratis.

DESENLACE

Y pasó el tiempo.


-¿Cuánto?-


Preguntó el ávido lector


-El tiempo es sólo eso, TIEMPO-

.
Le respondí



Y la mujer que dejó aquel papel en mi mano y se fue, apareció de nuevo, se acercó y me miró, pero ahora ya con un semblante más firme y alegre.


-¿Sigues conservando el papel que te di?-

Dijo mientras sonreía


Claaaro, por supuesto 


Asentí alargando la primera vocal de la primera palabra.


¿Me lo puedes dar?



Metí la mano en mi abrigo y saqué aquel papel arrugado que conservaba desde hacía un tiempo y se lo entregué con el mismo cariño que ella me lo había escrito y depositado en mi mano.

¿Y me has hecho caso?


Preguntó con un gesto más serio y casi maternal, que no podía ocultar que era de complicidad porque la semisonrisa de su boca siempre la delataba.

Estuve a punto de engañarla pero desde que la conocí hice el propósito de no hacerlo junto con el de respetarla…Entonces aniñe mi mirada y la dije que seguía intentándolo.


Se acercó y me susurró una pregunta al oído a la que yo respondí afirmativamente.



Ella rompió aquel papel en mil trozos, volvió a mirarme y pude disfrutar de esos ojos brillantes e ilusionados que hacía tiempo no miraba, sus labios se acercaron a los míos y fueron uno, como lo fueron siempre que se fundían en un beso conmigo, nos volvimos a mirar, sonreímos y comenzamos a andar mientras nuestras manos se entrelazaban, también como siempre, sin pedir permiso la una a la otra, de forma inusual pero segura, sin premeditación, sin darse cuenta de que iban a seguir juntas SIEMPRE.


The end (sería el final de un breve cuento en Inglés pero el escritor siguió pensando y…

Volvió hacia atrás en el abecedario y convirtió la “T” en “S”, dio un paso hacia adelante y la “H” fue una “I”, conservo las dos letras “E”, con la “N” pensó que sería conveniente hacer lo mismo que con la “T” y retrocedió para convertirla en “M”, pero después de darle muchas vueltas las cuentas no le cuadraban y decidió que la última letra era inapropiada para sus objetivos y que sobraba un espacio entre los dos términos escritos en inglés y colocó una "P" y una “R” por el placer de colocarlas, porque le apetecía, sin ningún tipo de explicaciones…O tal vez para combinar los sonidos de este jeroglífico de letras y argumentos y ordenarlos a su antojo, obteniendo una de las más bellas palabras que nunca había conocido…
SIEMPRE.

Extrajo de lo acontecido grandes conclusiones y las contó tal cual se las imaginaba o se las inventaba, que para el caso es lo mismo. 


A saber…



En la VIDA, a veces hay que retroceder y esperar, otras veces avanzar aunque sea poco, también hay que eliminar momentos de tu vida que no te aportaron nada, debes conservar aquello que ha resultado gratificante, feliz… y si hay un espacio que quieras llenar…Debes luchar por hacerlo, y no dejar vacíos que sean fundamentales para lograr tu objetivo final…

jueves, 2 de noviembre de 2017

A TI *****

A ti que ensordeces mi malestar y lo transformas en el momento placentero del silencio que te hace pensar, porque aclaraste mi turbio futuro, que por inexistente no aparecía en mis ciernes y se comenzaba a convertir en frustración y abandono, porque creíste con todas tus fuerzas en la bondad y la sensatez del que te ama como nunca, a pesar de sentir el amor como un SIEMPRE sin creer en él, porque conoces y eres convaleciente de lo peor de mi vida, apuntalando con firmeza cada paso que he ido dando, cada tropiezo que surgía y cada sonrisa que exageraba mi realidad para acunar tu cuerpo herido por mi dolor, porque cuando se va un trozo de mí suturas con rotundidad las arterias de mi falta y las llenas de rigor y sobriedad, apabullando la tristeza y enmendando la certeza del que debe avanzar con fuerza.
Temblaba lo inesperado porque anticipas el orden en tu vida al desorden en lo que te circunda, priorizándote y dándote la importancia necesaria para subsanar al frágil que te pide agónicamente ayuda. Sabes, porque aprendes y enseñas, porque eres sabia de la vida que te ha querido sobrepasar a mi lado y la has apaleado para quedarte conmigo y hacerte fuerte sin resistencia alguna. Convertiste lo difícil en liviano y lo fácil en la huida constante de la cotidianeidad que se pudiera apoderar del círculo vicioso del triste, para hacerle feliz sin que apenas sea consciente, pero lo soy, y sé hablar de lo que haces y decir lo que tal vez ignores, ya que surges sin darte cuenta y solucionas lo ruinoso jugando a la lotería del bienestar.

Insistes en ti, haciendo fuerte a quien más te pretende y te busca, a quien más te adora y te persigue, al pequeño trozo de mí que compartiste en tus entrañas y ahora obligas a ser feliz a nuestro lado, hablas, sonríes, gritas, burlas, cantas, bailas, juegas, inventas, amas, adoras, lloras, cuidas, mimas, besas, callas, observas, te emocionas y liberas toda tu felicidad sobre él para dotarle de lo que tuvo dentro de ti y ahora apremia en aprender desde tu cercanía y certera enseñanza de la vida.
Mi vida se transforma de un día al otro, sintiéndome fuerte en la necesidad de ayuda, aceptado donde me repudian y amado y comprendido entre tus brazos, cerca de tu mirada, próximo a tus palabras, pendiente de tus anhelos y amante de ti… la mujer que no cede ante la nada y se refugia de vez en cuando en mis consejos, sin necesidad ya de ellos por sabia en la vida y certera en su devenir.
Ignoras lo que no interesa y te ausentas del misterioso, del débil, del cabizbajo, del frágil de corazón, pero vuelves rápido para besar y para amar al honesto, fuerte, enérgico y entero que poseo dentro y que sabes esperar sin forzar, intuir sin sobrepasar, educar sin alienar, sonreír y hacer reír como nadie ha conseguido nunca hacerlo, porque sabes que soy de los que la risa me caracteriza por fuera pero se hace fuerte por dentro.

Nada ha interrumpido tu paso elegante y fuerte en la vida y nadie lo parará, porque eres el diamante frente a la pizarra de la vida y la propia vida frente al diamante de las adversidades que te enfrentan y disputas para deteriorarlas y conseguir la espuma del mar y la sublime brisa de una gota perdida tras una tarde oscura de lluvia.

Invítame a ti y seré tuyo, pronúnciame al viento y llegaré antes que él, avísame de tu amor y colgaré mis pasos en ti, rodea mi cuello en tus manos, fija tu mirada en la mía, sonríe mientras lo haces y el cielo se apagará porque pondré las estrellas a tus pies.

Ñoño me dicen muchos, engreído, soberbio y serio, pesado, molesto, intransigente y raro, distinto, obstinado, complaciente y bueno, mas nada de eso nunca te ha importado porque todo parecías investigar y asumir o tal vez constatar y admirar.

Aún sigo queriendo creer que el AMOR existe en algún lado, que florece entre el adobe o que muere entre tus labios, que amanece con tu risa y anochece con tu llanto, que al acariciarte siento  y que al distanciarte extraño, tal vez será el amor mi niña y no sé cómo llamarlo. Siento que cuando las letras logran su métrica y respetan sus rimas, aparece entre mis manos algo que no se definir. SERÁ ESO EL AMOR? 


                Gracias por ser y estar. *****

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